jueves, 16 de abril de 2026

SÁBADO

Y de pronto es sábado. 
Hora de partir. 
Los pasos son cortos, fríos, 
como la ceniza que no supo renacer. 

El viento me sospecha y quedo en evidencia. 
Una suerte de auto sabotaje, la manzana oxidada, 
y el hormiguero revolucionado de abajo hacia arriba. 
Júpiter nos mira escondido tras sus lunas, 
y reflejando su miseria en mí, Calisto

Hace un rato que ya no vendo mi sombra en tus orillas. 
Hace un rato que ya no muero a manos del tiempo. 

Tibieza ancestral, ruptura milenaria sobre Europa
la desconsolada brisa de un amanecer rojo y distante, 
estremecido de ida y de vuelta, 
con la rítmica de las mareas; 
las nubes avanzan frágiles, tranquilas y mudas. 

Y de pronto es sábado. 
Ganímedes lo sabe. 
El tenue y fugaz misterio de un espectro 
que pierde el equilibrio y su lugar en la carta astral. 

Ramificado en la espera, no hay rescate que valga. 
Mis precipitaciones estiran el vacío. 
Lleno la mitad del vaso que falta. 
Probablemente, a la tarde lluevan eclipses. 

La tierra, el fuego, el agua, 
y un cierto magnetismo lunar 
le permiten, por un breve lapso, a Ío 
reflejar su oscura visión en tu ventana 
que, abierta de par en par, no pierde el tiempo, 
incitándome a pasar.

SÁBADO

Y de pronto es sábado.  Hora de partir.  Los pasos son cortos, fríos,  como la ceniza que no supo renacer.  El viento me sospecha y quedo en...